Esther Dyson, una ex periodista del Wall Street, nacida en Zürich el 14 julio 1951, quien ingresó a Harvard a los 16 años, incluso entonces, dice su amigo Bill Kutik, analista en la industria del software, “parecía confiada y libre de temores”. “Solía caminar descalza en la sala de prensa de Harvard Crimson”, añade, “y también en el sótano "donde hacían periódicos en plomo caliente”. "Tiene una actitud de 'No me importa'. Es 'Soy quien soy'. ¡Y lo hace de una manera tan agradable!", comenta Vivek Wadhwa, un colega en la Escuela de Leyes de Stanford, que está escribiendo un libro sobre mujeres en la tecnología. "Puede ser arrogante sin parecer arrogante".
Tras esa imagen
de indiferencia, se esconde la determinación de una mujer, que ha sido capaz de
abrirse un espacio en un mundo de hombres.
Ella no sólo es mujer, sino que ha jugado un
papel importante en el campo de las computadoras. El New York Times la catalogó como la
“mujer más influyente de la industria” pero Dyson se resta mérito afirmando
que “Hay un montón de mujeres (…) Pero ninguna de nosotras es Bill Gates”.
Si bien para muchos,
esta mujer aún no alcanza a ser un gran modelo o icono a seguir, nadie le puede
negar el importante papel que ha desempeñado en el campo de las computadoras, como
presidenta fundadora de la Corporación
de Internet para la Asignación de Números (Icann, por su siglas en inglés);
trabajó duro para mantener la red global libre y vibrante. Además ha iluminado
un camino, que en las década de los 70 y 80 todavía era opaco “Mire lo que es internet hoy: la columna
vertebral de todo lo que hacemos”, indica Wadhwa. Sin embargo, para la
inmensa mayoría es considerada una “visionaria
digital” (Revista Times).
Los tiempos
cambian, mientras que en la década de
los 80, las mujeres en Estados Unidos lograron el 37% de los títulos de
bachiller en ciencias de la información y computadoras, hoy día estas cifras no
superan el 20% de los títulos.
Este icono
femenino, que juega un papel relevante en el ámbito tecnológico, es un gran
ejemplo, que incentiva a otras mujeres quienes aún tienen dudas acerca de las
posibilidades de tener éxito en un área tradicionalmente dominada por hombres “Ella es uno de esos modelos a seguir que
le hace creer a las jóvenes: ‘Yo también puedo hacerlo’” opina Telle
Whitney, directora ejecutiva del Instituto Anita Borg para Mujeres y
Tecnología en Palo Alto, California.
Seguir sus pasos
no ha de
ser tarea fácil. Pues su carrera ha sido favorecida por inusuales antecedentes familiares.
Creció en Princeton, Nueva Jersey, donde su
padre Freeman Dyson, era médico en el
Instituto de Estudios Avanzados, “Era el mejor amigo de (Albert) Einstein”,
amigo desde la adolescencia, hoy analista en la industria del software. Su
madre, Verena Huber-Dyson, es matemática, subraya Kutik.
Con una
disciplina y precisión heredada, “Mis
padres son científicos, los dos. Les gusta el orden” diría Dyson, quien
tras egresar de Harvard, se fijó
objetivos cada vez más ambiciosos.
Se inició como
reportera en Forbes, luego fue editora de un boletín de noticias de lectura
obligada, “Release 1.0″, que dirigió por más de dos décadas y compró una
compañía llamada Rosen Research, que rebautizó como EDventure Holdings, e invirtió en
empresas tecnológicas.
Y, como declaró
a un reportero del New York Times, hizo "un montón de dinero con
Google" a través de una de sus inversiones.
Con todo, dice su amigo Kutik,
Dyson vive principalmente "en el mundo de las ideas".
Actualmente, pasa una cuarta parte
de su tiempo en Nueva York y el resto en San Francisco y otras ciudades.
Una vez se entrenó como cosmonauta
en Star City, Rusia, y ha volado sin gravedad.
Esta emprendedora, tiene entre muchas facetas una que ha ido consolidando. Actualmente, Dyson invierte en compañías de arranque (startup), un campo en el que
solo el 11% de los inversionistas son del género femenino, según una
encuesta realizada por la Asociación Nacional de Capital de Riesgo y Dow Jones.
Sin olvidar el
lado más humano, también es una importante filántropa, que desde su organización sin fines de lucro, HICCup (Consejo de Coordinación de Iniciativa para la
Salud), ayuda a las personas adquirir
hábitos saludables.
Fuente: http://enpositivo.com/ Wikipedia.com
Publicado:
03/02/2014

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