En 1833, muere en Darthford, Richard Trevithick. Este inventor e ingeniero inglés, desarrolló la primera máquina locomotora
de vapor capaz de funcionar.
A los 19 años trabajó en la mina East
Stray Park, donde construyó y modificó máquinas de vapor. A medida que adquiría experiencia, se
iba ocupando de mejorar la máquina de vapor, reducirla de tamaño y construir
calderas potentes, capaces de producir mayor presión y aumentar el rendimiento.
En 1797, Trevithick construyó su primer
modelo de vehículo a vapor, sin embargo; este no tuvo mucho éxito por su alto
costo de mantenimiento. Pero Trevithick no perdió el empeño y en 1802 creo una máquina de alta presión para
una planta siderúrgica, la sujetó a un bastidor e hizo de ella una locomotora.
Vendió la patente en 1803 a Samuel Homfray, el
propietario de la ferrería, quien estaba tan impresionado que hizo una apuesta
con otro industrial de que la locomotora podía arrastrar diez toneladas de
hierro por unas vías hasta Abercynon, a una distancia de 15,7 km.
Locomotora
de Trevithick 1802
La apuesta se llevó a cabo el 21 de febrero de 1804. La
locomotora de Trevithick, remolcó cinco vagones con diez toneladas de hierro y
70 hombres a una velocidad media aproximada de 3,9 km/h (2,4 mph), y necesitó
cuatro horas y cinco minutos para cubrir toda la distancia, al parecer sola lograba
alcanzar 25 km/h. Aunque funcionaba, esta locomotora no tuvo éxito porque era
demasiado pesada para los rieles de hierro fundido, ideados para carromatos
tirados por caballos. A los cinco meses dejó de funcionar y se volvió a
utilizar, como máquina estacionaria.
Posteriormente, Trevithick se fue a Suramérica y unos
años después regresó, con las manos vacías, enfermó de pulmonía y falleció en
una semana.

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